Cómo montar una heladería: qué debes tener en cuenta

como montar una heladeria

¿Qué tengo que tener en cuenta para montar una heladería? ¿Será un negocio rentable? ¿Es muy costoso? ¿Qué muebles tengo que tener? Todas estas preguntas vamos a intentar responderlas en este artículo.

La venta de helados crece en España. Este producto ha perdido su estacionalidad y ya no es algo exclusivo del verano hasta el punto que nuestro país se sitúa en el tercer puesto del ranking mundial de consumo de helados por habitante, por detrás de Australia e Italia. 

Por eso si estás pensando en abrir un local de hostelería montar una heladería se perfila como una oportunidad de negocio. Desde SillasMesas te ofrecemos las claves de cómo hacerlo. 

Tipos de negocio para abrir una heladería

El punto de partida para montar una heladería es definir el tipo de negocio. Aunque el objetivo principal sea vender helados hay varias opciones para hacerlo:

  • Elaboración propia artesanal: ofertar helados artesanales aporta un plus a los productos al estar menos procesados, una cuestión valorada por muchos clientes. Este tipo de heladería suele tener mayor margen de beneficio aunque la inversión inicial es más costosa porque se necesita una cámara de congelación. 
  • Franquicia: cuenta con la ventaja de que recibirás apoyo logístico (maquinaria, mobiliario), asesoramiento financiero, formación para abrir el negocio y el respaldo de una marca ya creada. Como contrapartida deberás pagar un cánon de entrada que raramente baja de los 30.000 euros. 
  • Industrial: es la opción más económica ya que en lo que respecta al equipamiento bastará con disponer de unos armarios de congelación, el local no tiene por qué ser muy grande y no hay que pagar un cánon. 

Elección y equipamiento del local 

El cualquier negocio de hostelería la elección y características del establecimiento son fundamentales. En el caso de una heladería se deben tener en cuenta una serie de premisas:

  • Tipo de negocio: si es una heladería artesanal se necesitará más espacio y equipamiento. Así, será preciso una cocina semi-industrial, una cámara de congelación y todos los utensilios y maquinaria para elaborar los helados (mantecadoras, sorbeteras, batidoras…). 
  • Localización: es básico para atraer a potenciales clientes. Una de las premisas en una heladería es estar en una zona de paso de mucha gente ya que en muchos casos la clientela será de rebote cuando salgan de restaurantes, parques, centros comerciales…
  • Expositores: independientemente del tipo de heladería y de su tamaño siempre hay que reservar un espacio para los expositores. A diferencia de otros negocios de hostelería en una heladería el cliente suele no elegir ni comprar si no ve previamente los productos, porque son muy de “entrar por los ojos”
  • Mobiliario: dependerá del tamaño. En los casos de las más pequeñas en las que los clientes consumen para llevárselo o compran por impulso no se necesitan ni sillas ni mesas. Sin embargo, si buscamos que los usuarios permanezcan en el local y consuman también otro tipo de productos será necesario equipar el espacio adecuadamente. Para ello mejor definir previamente el estilo de decoración que queremos. Una heladería se adapta tanto para un ambiente nórdico como uno pop. Si disponemos de terraza siempre será un plus.

Trámites para abrir una heladería

Para abrir una heladería hay que seguir unos trámites similares a los de un bar o cafetería aunque con menos requisitos ya que, por ejemplo, no necesita salida de humos. 

  • Plan de negocio: para definir el proyecto, objetivos, tipo de productos a la venta, público objetivo, gastos, beneficios…
  • Proyecto técnico de obra: debe realizarlo un profesional. 
  • Licencia de actividad: acredita y certifica el uso del local. 
  • Licencia de apertura: se gestiona en el ayuntamiento.
  • Alta en el Impuesto de Actividades Económica (IAE).
  • Alta en la Seguridad Social: tanto la empresa como los trabajadores. 

Claves para que la heladería triunfe

  • Servir producto fresco: Y no es un chiste, es más una filosofía de vida. Los helados, cuando se sacan de la cámara, empiezan a cambiar sus propiedades, derritiéndose, cristalizandose y volviéndose a congelar. No sirvas helado de varios días, solo conseguirás que el cliente no reciba un producto satisfactorio y no repita ni haga correr la voz.
  • Complementar con otros productos: ayuda a conectar con más clientela y reducir la estacionalidad. Si en nuestra carta  incluimos bollería, bocadillos, crepes, chocolates… servirá como complemento a la oferta de helados.
  • Exclusividad: se consigue ofreciendo nuevos sabores, helados sin lactosa, aptos para veganos, toppings diferentes, servir los helados creando formas… Si a la propuesta gastronómica le sumamos una decoración personalizada y original seguro sirve como reclamo.
  • Redes sociales: son un medio fundamental para difundir el negocio, especialmente entre los más jóvenes. Instagram, Facebook y una página web te servirá para dar a conocerlo, atraer potenciales consumidores y afianzar a los que ya tienes cuando compartan su propio contenido. 

Montar una heladería es una buena posibilidad de negocio. A las opciones clásica de un establecimiento físico fijo se le suma la alternativa de un food truck con el que poder movernos por diferentes zonas del país.